¿Lobos o Ganaderos?

Esta es una gran pregunta que está a la orden del día entre los grupos ecologistas, los ganaderos y agricultores y el ciudadano. ¿Qué podemos hacer con el lobo ibérico frente a sus continuos ataques a las granjas de ganadería extensiva? Muchos ganaderos desean su erradicación y por otro lado se proponen medidas de conservación de esta especie que es emblema de España (de ahí su nombre).

Pues bien, para empezar, primero os tengo que hablar un poco sobre el lobo. No podemos decir si queremos defender o acabar con una especie de la que ni siquiera conocemos nada, o casi nada. El lobo ibérico (Canis lupus signatus) pertenece al orden de mamíferos conocido como carnívoros. Estos animales se diferencian del resto de mamíferos por tener característicamente una muela carnicera.

Detalle de la muela carnicera

Esto es, el último premolar está unido al primer molar. De esa forma pueden desgarrar, cortar carne y huesos. La pérdida de esta muela carnicera puede llevar a la muerte del lobo por inanición. Su cerebro está altamente desarrollado y poseen el sentido del olfato y el oído muy desarrollados. Un lobo adulto puede medir 1,2 metros de largo y unos 70 centímetros de alto. Suele pesar entre 30 y 50 kilos. Las hembras suelen tener pesos inferiores. El lobo puede alcanzar unos 16 años de vida siempre y cuando vivan en buenas condiciones.

El Lobo ocupa la parte superior en la pirámide nutricional, así que es un súper depredador, por lo que lo único que puede controlar su población son los recursos que haya en su territorio y las enfermedades que puedan diezmar a su población. Pueden recorrer cientos de kilómetros al día en busca de alimento para conseguirlo.

Manada de Lobos

Es un ser social y se mueven en manadas. Pueden tener una camada de entre 3 y 8 cachorros. La hembra los amamanta mientras el macho busca comida y alimenta a la hembra. Los machos tienen tasas más altas de muerte ya que son los que atacan al ganado para buscar alimento.

El problema para el lobo surge cuando el ser humano, otro súper depredador aún mayor, aparece en sus vidas y lo consideran un peligro. El lobo y el hombre compiten en la caza de otros animales situados en una posición inferior dentro de la pirámide nutricional (jabalíes, corzos, cabras montesas, conejos). En situaciones de carencia alimentaria el lobo amplía los límites de su territorio natural de caza en busca de alimento, llegando a atacar a rebaños de ovejas o cabras.

La distribución del lobo ibérico en España disminuyó considerablemente allá por la década de los 70. Aproximadamente quedaron sólo entre 400 y 500 individuos. Durante estos años, el lobo ibérico era considerado una plaga y el gobierno daba recompensas por su caza.

El historiador Juan Pablo Torrente llegó a la conclusión de que la caza de animales salvajes, incluyendo lobos, osos y zorros representaba, en términos absolutos y relativos, una importante fuente de riqueza para las poblaciones locales. El cazador de lobos era una figura respetada en el condado hasta hace relativamente poco, y toda una serie de ingeniosas trampas se desarrollaron a través de los siglos para atrapar a los lobos. Todas estas trampas son ilegales ahora, sin embargo, todavía es legal cazar lobos en la mayor parte de España. En la mayor parte de su área de distribución, la especie debe ser respetada siempre y cuando no entre en conflicto con los intereses humanos, y mientras que la caza no constituya una amenaza para el lobo ibérico.

Distribución del Lobo Ibérico en España

Sin embargo, se calcula que hasta 1988, los lobos ibéricos han matado unos 1.200 caballos y burros, y unas 450 vacas y ovejas, lo que representa una pérdida total de 720.000 euros. Estas pérdidas son altas, pero en comparación con otras causas naturales que hacen perder mucho dinero a agricultores y ganaderos, el lobo no genera tanta amenaza. Por desgracia, el lobo es un carnívoro y se entusiasma con las masacres que provocan en los rebaños. Un naturalista español, Miguel Delibes, cuyo libro “La naturaleza en peligro” os recomiendo que leáis, dijo “el lobo es su propio peor enemigo”. La presencia estable de los lobos en la Cordillera Cantábrica ofrece un mejor control natural sobre el jabalí, ya que estos animales se están expandiendo por toda España y cada vez son más numerosos en casi todos los ecosistemas.

Lobo Ibérico comiendose un conejo

Conservar al lobo ibérico es difícil. Es una tarea que lleva un montón de cuestiones tras de sí. Por ejemplo, si ayudamos a que las poblaciones de lobo ibérico se estabilicen y aumenten, pueden provocar más daños en cosechas y ganadería. En los últimos años con las políticas llevadas a cabo en programas para la conservación y protección del lobo ibérico, se han protagonizado muchos casos de ataques al ganado. En algunas zonas de Galicia se registraron durante el año 2013 más de 1.200 casos de ataques de lobos ibéricos al ganado, sobre todo a cabras y ovejas, aunque también existen agresiones a caballos y vacas.

Normalmente, el lobo se alimenta más de venado y de jabalíes, pero debido a la caza en muchas zonas por el ser humano, este recurso escasea para ellos y deben de recurrir a cazar ganado doméstico. Para los lobos, es más fácil dar caza a una vaca doméstica que a un jabalí salvaje ya que éstas se desenvuelven torpemente ante los ataques.

La consejería de medioambiente ha dispuesto cerca de 30.000 euros para poder paliar los daños que producen los lobos relacionados con ataques a ganados domésticos. Esta medida se ha llevado a cabo debido a las grandes demandas continuas por parte de los ganaderos. Por todas estas cosas, se quiere eliminar la continua amenaza que supone el lobo ibérico.

La P.A.C (política agrícola común de la Unión Europea) subvenciona con ayudas a aquellas fincas que cumplen los requisitos establecidos. A pesar de que la P.A.C. supone una parte importante de los ingresos en el medio rural, estas ayudas olvidan y han olvidado a la ganadería extensiva o en su caso han facilitado su desaparición. Ese es el verdadero problema de la ganadería extensiva y no el lobo como pretenden hacernos creer. Es paradójico que en la Sierra de la Culebra donde más lobos hay es donde estadísticamente el lobo produce menos daños a la ganadería.

Cebo envenenado

Muchos cazadores dan muerte a los lobos mediante el uso de venenos en la carne que dejan en los lugares donde habitan los lobos. El problema de este método de caza es que es muy poco selectivo, tan poco, que cualquier otro animal carnívoro que habite en esa zona, podría comer de esa carne y quedar envenenado. Los cazadores, en las monterías, cazan jabalíes normalmente, pero si encuentran un lobo también les dan caza. El 95% de los ataques al ganado se atribuye a los lobos, pero sus tripas cuentan una versión muy diferente. Los análisis del ADN presente en excrementos recogidos muestran que las ovejas constituyen hasta un tercio de la dieta de los perros salvajes de la zona.

El lobo, al contrario de lo que denuncian los ganaderos, tiene otros gustos. Sólo el 3,3% de su menú está compuesto por ganado ovino. Por lo que se deduce que los lobos no son la principal amenaza del ganado ovino, si no los perros salvajes. Las indemnizaciones a ganaderos sólo son abonadas en el caso de ataques realizados por lobos, por lo tanto, los posibles ataques de perros domésticos quedan fuera. En España, los supuestos ataques de lobos provocan unos daños valorados en unos dos millones de euros anuales, el equivalente a 250 metros de autovía. Sin embargo, el turismo ligado al lobo en la sierra de la Culebra (Zamora) podría generar unos seis millones de euros cada año.

Vallado en estado deficiente

Por otro lado, los ganaderos usan vallas y cercados, pero en muchas ocasiones son de mala calidad o están mal conservados y no ayudan a proteger el ganado. Los vallados cinegéticos pueden impedir muchos de los ataques, mientras que los vallados únicamente de cable horizontal no son efectivos. Los animales deben ser estabulados durante la noche o recogidos en refugios apropiados a sus características.

En la mitad norte de España hay muchos ejemplos de apriscos utilizados tradicionalmente para defender al ganado de ataques durante la noche.

¿Cómo podemos dar una solución adecuada en la que puedan convivir ganaderos, lobos y economía?

Ejemplar de mastín

Pues bien, hay muchas técnicas de gestión para poder conservar el ganado. Por ejemplo, el uso de los perros guardas. Los perros han acompañado a los pastores desde hace miles de años. Puesto que los perros domésticos son descendientes del lobo, disponen de unas habilidades y sentidos similares, por lo que serían muy útiles para poder proteger el ganado.

Carlanca

Tradicionalmente, en el siglo XVIII, los perros de guarda del ganado se equipaban con collares metálicos con púas hacia fuera, llamadas carlancas. Las carlancas pueden ser o bien cintas de cuero grueso de al menos diez centímetros de ancho con púas metálicas, o bien placas metálicas enlazadas con eslabones. Estas carlancas impiden que el perro sufra el desgarramiento del cuello y desangramiento por mordedura en el caso de enfrentarse con lobos, por lo que con los perros guardas tendríamos protegido nuestro ganado.

Otra técnica es la del uso de burras en los rebaños. Estos animales, una vez integrados en el rebaño, lo defienden como si fuera propio. Tanto por su capacidad de producir ruido, por su capacidad de cocear, y por su actitud segura, los burros presentan un serio problema a grupos de lobos tratando de depredar sobre el ganado. Los burros son una especie que sufre una reducción de población considerable debido a que la agricultura se ha mecanizado. El hecho de encontrarles una nueva utilidad podría ser una vía para mantener la especie presente en nuestros campos. Por otro lado los burros, al igual que el resto del ganado, se alimentan de hierba, a diferencia de los perros, que son más caros de mantener, principalmente debido a su alimentación.

Como podéis ver, se pueden acudir técnicas y sistemas de gestión en la que podamos convivir con el lobo, sin sufrir daños económicos ni estar atemorizados. También hay que añadir que un control más exhaustivo sobre las poblaciones de jabalíes y de venado podrían ayudar a la restauración del lobo ibérico, cada vez más en detrimento. Señores, la biodiversidad es necesaria para la supervivencia del ser humano, ya que todo se basa en cadenas alimenticias y todo interacciona entre sí. Hasta lo más minúsculo que pueda existir nos es necesario para vivir, ya que el ser humano vino aquí mucho después que estos animales, lo que quiere decir que gracias a ellos hemos ido prosperando.

Related Post

También puede interesarte