El hambre y los transgénicos

Muchas veces me ha ocurrido estar en la casa de mis abuelos viendo las noticias y aparecer niños africanos desnutridos y acto seguido mi abuelo exclama: ¡peor que esos estábamos nosotros en la guerra!

Efectivamente todavía quedan algunos de aquellas generaciones, a los que la Guerra Civil y la Postguerra les pilló de pequeños, y sí, pasaron hambre y no despilfarraban ni un garbanzo. Pero por suerte, según me cuentan ellos, eso fueron unos años, poco a poco la situación (en cuanto al hambre) fue mejorando. ¿Cómo? Con la distribución más equitativa de los alimentos y salarios.

Así es, la solución al hambre es el reparto o la posibilidad de conseguir de manera más equilibrada e igualitaria el alimento, y no despilfarrar. Es decir, todo lo contrario a lo que ocurre hoy día a nivel mundial: se estima que alrededor del 30% de los alimentos del mundo acaban en la basura - vale, el mundo se nos queda grande, piense usted en su casa o en el Mercadona de al lado, ¿cuántos alimentos en buen estado o regular pero comestibles se tiran?-.

Si a eso le añadimos el cambio climático que demostradamente está acelerando y aumentando los sucesos climáticos extremos (sequías más potentes y frecuentes, inundaciones más potentes y frecuentes,…) y por tanto devastando a muchas culturas entonces tenemos países incapaces de autoabastecerse, es decir, gente que pasa hambre o inseguridad alimenticia (no saber si al día siguiente vas a comer o no).

Imagínese ahora en la época en que mis abuelos pasaron hambre que apareciese un cultivo resistente a una plaga o a la sequía,…. ¿comerían mis abuelos? Obviamente no, porque ¡ni siquiera tenían salarios para comprar! Hay quienes defienden esos cultivos, llamados transgénicos, diciendo que son la solución al hambre en el mundo.

Hace poco, más de 100 Premios Nobel firmaron un documento en defensa de los transgénicos. Me dio mucha risa ver cómo la marca “premio Nobel” sigue teniendo fuerza después que le dieran el de la Paz al presidente del país más beligerante del mundo, pero ese es otro tema. El caso es que pese al peso de aquel manifiesto me sentí feliz de ver cómo hay ONG ecologistas que no dan pasos atrás, hablo de Greenpeace por ejemplo, que acto seguido sacó una nota esclarecedora (la tienen enlazada al final).

Básicamente en ella se dan contra-argumentos, pero no para ir en contra de los transgénicos sino para que dejen de una vez por todas de decir que los transgénicos son la solución al hambre en el mundo. No, el hambre no es un problema tecnológico, no tiene su origen ni causas en la falta de tecnología, es un problema de ética, social. ¡Si ese 30% de alimento mundial despilfarrado (miles de toneladas) se “diese” a esos hambrientos comerían todos los días, sin necesidad de transgénicos!

Para acabar quiero decir que el problema del hambre no tan sencillo como los pro-transgénicos plantean, es complejo y no se va a solucionar con un método que sólo abarque a la agricultura, básicamente porque el problema no es que en los países pobres no se pueda cultivar, es que son pobres, es que la riqueza está mal distribuida, con todo lo que ello implica, y que yo sepa un arroz por muy transgénico que sea de pobre no te saca.

Si quieres saber más te recomiendo que mires en estos enlaces:

La respuesta de Greenpeace a la carta de los Premios Nobel

Informe “20 años de fracaso de los transgénicos”

El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, FAO

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