La ciencia a prueba

Recuerdo en bachillerato que mi profesora de filosofía nos decía a los pocos que nos interesábamos por su asignatura “los que estudies en el futuro tendréis trabajo fácilmente, ¿no veis a la mayoría de vuestros compañeros? ¡Pasan de todo!” Ilusa ella, e iluso yo por creerla.

No creo que haga falta que entre a defender el poco futuro de quien se saca con esfuerzo sus estudios superiores (más cursos, más el B2/C1, más mil cosas), pensando que algún día podrá ser ese nuevo Félix Rodríguez de la Fuente, esa nueva María Zambrano, ese nuevo Ramón y Cajal,…..porque supongo que ustedes me entienden y estarán conmigo.

Cuando empecé la carrera quería ser un gran genetista, curar enfermedades, pero comprendí algo: si realmente quería aprovechar esos 4 años de carrera no bastarían las clases ni las prácticas, tendría que ser un alumno interno, es decir, a mi vida familiar, social, estudiantil, aficiones,….etc. tendría que sumarle más horas de universidad y sacrificio y luego “mendigarle al ministro de turno” una de las escasas FPU/FPI, y después salir de mi país con una predoctoral y luego una doctoral…y mientras tanto la vida pasando, y me dije: no, no soy un robot, no podré. Y ahora me alegro de esa decisión, al ver cómo los que sí se esforzaron más que yo están en las mismas entrevistas de trabajo para Decathlon.

No quiero decir que esto sea la regla general, supongo que habrá excepciones en los que esfuerzo/sacrificio haya significado un puesto de trabajo cualificado y fijo con condiciones laborales dignas y un futuro cierto, que sea la base para cosas como comprarse una casa, coche, formar una familia,…. Pero me temo que hay pocos de estos casos y peinan canas cuando esa estabilidad se alcanza.

Otra cosas que recuerdo es a mis profesores, con el siguiente perfil tipo: persona de unos 40-50 años con niños de unos 5 años, cuyo futuro investigador depende de becas/subvenciones/obtener financiación SIEMPRE COMPITIENDO con otros. Ambas cosas me inquietaban: lo de tener hijos tan tarde me hacía comprender que el camino que siguieron postergaba hasta muy tarde algo que para mí debería ser antes, lo de tener hijos; y lo de ir siempre en busca de financiación me recordaba a la Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas, siempre corriendo para estar en el mismo lugar. Y lo de la competencia ni os cuento ¿no decían los de Eco que la competencia perjudicaba a todas las partes?

En fin, si quieres llegar a tener un puesto decente en la ciencia: sacrifica tu vida de joven, ten hijos de mayor, cómprate una casa de mayor, todo de mayor,…al menos es la impresión que a mí me daba. Y si logras ese puesto, cuidado de que el Ministerio no te cambie la naturaleza de tu contrato y sin enterarte pases a estar de prácticas. Te recomiendo leer este enlace para saber un poco más sobre el tema.

Podría seguir reflexionando sobre la Universidad mucho más, hablaros de que pasé por 3 diferentes y en todas ellas me encontré en distintos Departamentos a las típicas parejas de profesores (¿enchufe o amor a primera pipeta?), las típicas montañas de burocracia, los típicos profesores que NO SABEN ENSEÑAR pero son grandísimos investigadores,…etc.

Pero aunque la cosa pinte chunga, también debo decir que hay flores que crecen en la basura y que en todas las universidades hay grandísimos profesores, proyectos y personas

Termino con la sensación de dejarme cosas en el tintero y recordando que hace poco fue la Marcha Global por la Ciencia ( ver la imagen que abre el artículo) para defenderla. Es curioso, las mentes más lúcidas del planeta, capaces de crear vacunas, de ver dentro de una célula, no han sido capaces de algo tan simple como defender su trabajo y ahora se encuentran en el saco de la precariedad.

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