Bajo la alfombra de arena

A veces, las personas que tienen los mayores tesoros no son capaces de valorarlos como se merecen, hasta que lo pierden… esta frase, la habréis escuchado una y mil veces, siempre la solemos asociar a sentimientos hacia personas, pero, si tuvieras que asociarla a un bien que la naturaleza te proporciona, ¿Cuál sería?.

Quizá no todo el mundo pensaría en esto de primeras, pero tú, que llevas el brillo del mar en la piel y la sal que tanto cura en el corazón, ese mar que tantas alegrías y recuerdos te ha dejado y tantas tristezas y lágrimas se ha llevado, ese... el  de siempre, el que te vio crecer. Ahora si ¿verdad?, este es tu regalo de la naturaleza, yo, como buena boquerona, me siento muy afortunada de poder decir que es el mar Mediterráneo  el que me guio con su brisa en mi camino y me llevó a dedicarme al ámbito del medio ambiente.

Hace unos días Málaga sufrió un fuerte temporal del que mucho se ha hablado, y que ha “destrozado” la costa malagueña, tras estos días decidí pasear por la playa para ver el estado de mi querida playa de la Misericordia. En principio, aun con un sentido de gran impotencia, no me sorprendió demasiado lo que encontré, mi playa estaba llena de basuras como bidones de gasolina en perfecto estado, envases plásticos  de hace cientos de años,  contenedores de basura, ruedas de camiones, arpones, motocicletas, compresas y muchos más productos que, tristemente, ya forman parte de nuestros fondos marinos.

Pero lejos de este grave problema, lo que realmente me sorprendió y al que llevo dando vueltas todos estos días, fue encontrar estructuras de edificios y materiales de dudosa procedencia que habían quedado al descubierto cuando el viento y el agua erosionaron las capas superficiales de arena ¡No podía creerlo! ¿Qué era aquello? Tras mucho investigar descubrí que la zona que yo conocía de fábricas se encontraba más cerca del Mediterráneo de lo que pensaba, de hecho, los escombros que había en la orilla del agua eran de las 21 antiguas fábricas dedicadas a distintas actividades industriales entre las cuales había:

  • 8 fundiciones de metales pesados: La Constancia, Trigueros, El Ángel, San Ramón, La Victoria, La Esperanza, La Unión y los Guindos.
  • 4 empresas de químicos: Oxido rojo La Victoria, Sociedad Iberia de superfosfatos, La Humildad y La Química (ambas dedicadas la producción de ácido sulfúrico)
  • 1 petróleo: La Concepción
  • 1 envases de metal: Metalgraf Española
  • 1 Industria Textil Malagueña
  • 2 destilerías (Jiménez Lamonthe y Ramos Téllez), la tabacalera, 1 industria de cristales (El Bulto), 1 fábrica de esencias (La Victoria) y una industria alimentaria del regaliz (Extracto Orozuz)

¡No podía creerlo! Todos estos años había estado tumbada encima de escombros de los cuales, y por lo que la playa pudo enseñarme, no se habían eliminado del mejor modo. Además de muros de ladrillo, encontré “piedras” que los detectores de metales que habían por la playa pudieron confírmame que eran algún tipo de material metálico, arena de color del óxido, sacos en la misma orilla de la playa, cables de la luz de gran envergadura, bidones metálicos… ¡Todo a tan solo unos centímetros de donde yo jugué con mi pala y mi cubo! ¡Donde ahora lo hacen mis primos y algún día querré que lo hagan mis hijos!

Para confirmar mi teoría, investigué en distintas páginas para ver estudios sobre la arena de la playa en esta zona de Málaga, y mis datos se confirmaron ¡Las mayores concentraciones de plomo estaban en la playa de la Misericordia! (os dejo el enlace la web para que podáis analizarlos)

Muestra en arena

Unidad: mg/kg

¡El plomo! Ese metal que estudié durante 3 años en la Universidad de Málaga y que produce efectos en la salud de las personas bastante graves. Dice la OMS que el plomo “ataca al cerebro y al sistema nervioso central, pudiendo provocar coma, convulsiones e incluso la muerte. Los niños que sobreviven a una intoxicación grave pueden padecer diversas secuelas, como retraso mental o trastornos del comportamiento”. (Enlace de la OMS sobre los efectos del plomo) 

Este descubrimiento me enfureció, y aunque me siento malagueña por los cuatro costados y muy orgullosa de llevarla por bandera, porque realmente quiero que durante muchos años las personas que visiten esta tierra se enamoren de ella como yo lo estoy, creo que es importante que la mayor cantidad de personas sepan esta verdad. Somos muchas las personas que amamos lo que nos rodea, técnicos en medio ambiente, capacitados para solucionar estos problemas, con ganas de mejorar nuestra ciudad y poder devolverle con nuestro conocimiento, lo que durante tantos años este país ha invertido en nosotros, hacer de lo que nos hace feliz, un mundo mejor.

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  • Quique Atienza Pleguezuelo

    Gracias por la aportación. Uno nunca imagina que detrás de una bonita playa pueda haber este tipo de riesgos que tú además documentas con fundamento. Ojalá se intervenga pronto. Saludos

    • Marina Cervantes Gonzalez

      Buenas noches Quique, muchas gracias por tu comentario. Una de las intenciones de escribir este artículo era que la mayor cantidad de personas conociese la historia de esta playa y se concienciara un poco de la importancia del cuidado de nuestro entorno para poder disfrutarlo durante mucho tiempo. Me alegro que te gustase, saludos.