El animal más temido de nuestras vacaciones

Estamos en plena primavera, las temperaturas cada vez van siendo más agradables, el verano está muy próximo, comenzamos a pensar en nuestras futuras vacaciones, siendo muchas de esas, disfrutadas en las tan ansiadas playas maravillosas que conforman nuestro litoral.

Con seguridad cualquier día libre que nos brindan en nuestros trabajos, muchos lo aprovecharán para preparar una escapada a la playa. Sí, por fin un momento de tranquilidad, relajación y bienestar bajo un Sol de justicia (por favor, siempre con la protección adecuada y no más tiempo del necesario) que nos invita a tomar ese deseado primer baño de la temporada.

Todo está siendo perfecto, pero ese momento idílico que estamos disfrutando con nuestra familia, con nuestros amigos o con nuestra pareja, de repente da un giro de 180 grados y se convierte en “trágico”.

Ahora os preguntaréis por qué comienzo así este artículo.

Pues bien, después de una vida disfrutando, cuando el tiempo y la época del año lo permitían, de la playa, hace poco tiempo fui picado por una medusa, probablemente “Carabela portuguesa” Physalia physalis sin saberlo a ciencia cierta. La sensación fue muy desagradable, dolorosa y como posiblemente les sucedió, sucede y sucederá a muchas personas, sin estar bien preparado a la hora de saber actuar en la inmediatez.

Carabela portuguesa (Physalia physalis)

Vengo leyendo estos últimos días sobre unas investigaciones que se están realizando en los Estados Unidos, más concretamente en una Universidad de Hawái, donde están observando, con ensayos de laboratorio, que muchos de los remedios que actualmente se recomiendan para combatir una picadura de medusa pueden ser en realidad contraproducentes y provocar un empeoramiento del daño ocasionado.

Me gustaría adelantar que el tratamiento ante una picadura de medusa va a ser diferente dependiendo del lugar donde hayamos sido picados, y no me refiero al área afectada de nuestro cuerpo, y sí a la localización de la playa donde, tomando ese baño tan anhelado, hemos sido picados. Esto tiene una simple explicación, ya que, dependiendo de la zona geográfica encontraremos una especie de medusa u otra, necesitando actuar de manera diferente ante su picadura.

Reacción provocada por una picadura de medusa.

Y es el momento, cuando en nuestra cabeza sólo aparecen las palabras: Qué, Como, Cuando, Dónde… ¡HACER Y ACTUAR!

Según el estudio realizado por la Doctora Angel Yanagihara de la Universidad Hawái – Manoa publicado en la revista “Toxins” sobre dos tipos de medusas, más concretamente de la especie Cubozoa, una de ellas “Alatina Alata” Carybdea alata que habita en las costas de Hawái y la otra, la especie de medusa más peligrosa del mundo “Avispa de mar” o “Medusa de caja” Chironex fleckeri que habita en aguas australianas, ante una picadura de una de éstas, lo mejor es aplicar vinagre o un producto a base de gluconato de cobre (Sting No More® Spray) en la zona afectada porque inhibe la descarga de nematocistos y la actividad hemolítica posterior a las picaduras. Cómo método a falta de vinagre o este producto en spray, sería remover los tentáculos adheridos con agua caliente, unos 45° C a 50° C durante 45 min, aunque se precisaría bastante destreza, y yo por ejemplo, lo dejaría en manos de un profesional.

“Alatina Alata” Carybdea alata

La recomendación de la Doctora Angel Yanagihara es que tanto enjuagar con agua de mar como aplicación de bolsas de hielo o raspar los tentáculos pueden exacerbar gravemente la hemólisis inducida por el veneno, sugiriendo que estas prácticas se suspendan inmediatamente.

“Avispa de mar” Chironex fleckeri

La recomendación de la Doctora Angel Yanagihara es que tanto enjuagar con agua de mar como aplicación de bolsas de hielo o raspar los tentáculos pueden exacerbar gravemente la hemólisis inducida por el veneno, sugiriendo que estas prácticas se suspendan inmediatamente.

Después de este estudio realizado por la Dra. Yanagihara vienen una serie de controversias y estudios paralelos, que en ocasiones, pueden llegar a confundirnos.

Y es que, en contra de lo que hemos hablado hasta ahora, en España según Científicos del Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas ICM-CSIC recuerdan que el uso del vinagre para tratar las picaduras de medusas es contraproducente, y que en el caso de picaduras en costas españolas, el mejor remedio sigue siendo agua de mar.

Como cité anteriormente, dependiendo de la zona geográfica, encontraremos distintas especies de medusas, siendo que las dos especies de cubomedusas “Alatina alata” y “Avispa de mar” no se encuentran en costas españolas, sí encontrándose tan solo una especie de Cubozoa que no tiene la peligrosidad de las anteriores.

En España son otro tipo de especies de medusas, no pertenecientes al grupo de las cubomedusas, las encargadas de generar incidencias por picaduras. La principal especie que encontramos es de la clase Schyphozoa, como “Medusa luminiscente” Pelagia noctiluca.

Según los científicos del ICM-CSIC los resultados preliminares obtenidos en el proyecto concluyeron que, en el caso de la picadura por Pelagia noctiluca, la aplicación de vinagre es contraproducente ya que provoca la descarga inmediata de células urticantes. Al contrario, la aplicación de agua de mar no genera descarga de células urticantes, por lo que este es el remedio que se recomienda tras la picadura de medusa. La “Medusa luminiscente” es una de las medusas que más picaduras provoca en las costas del mediterráneo español.

“Medusa luminiscente” Pelagia noctiluca.

Viendo la dificultad para actuar ante una picadura de medusa, lo más recomendable es tener en cuenta dónde estamos bañándonos, para tener una ligera idea de que nos podemos encontrar, y saber cuál es el puesto de socorro más cercano o centro médico.

Y como la información no ocupa lugar, que mejor que hacer referencia a una serie de mitos que giran en torno a una posible picadura de medusa.

Leyendas urbanas en torno a las picaduras de las medusas

1- Sólo encontramos medusas en verano.

Las medusas en general no tienen especial predilección por las aguas cálidas ni por las costas. Lo que ocurre es que son arrastradas por las corrientes marinas que son su medio de desplazamiento. Da igual que estemos en el Ártico como en los Trópicos. Las medusas cuentan con un sistema motor generando contracciones de su umbrela (cabeza) para desplazarse en distancias cortas no evitando ser arrastradas por las corrientes marinas.

Verlas mucho más en verano es debido a nuestra mayor presencia en las playas y porque las altas temperaturas favorecen corrientes de fondo que las arrastran hacia el litoral. También es posible que los vientos costeros intervengan para su llegada.

2- Adoran aguas más templadas.

El cambio climático está siendo un factor favorecedor indirecto del crecimiento de las poblaciones de medusas, como está sucediendo en el Mediterráneo. La resistencia que tienen al calor es mayor que la de otras especies que compiten con ellas y, si además sumamos la sobreexplotación pesquera que está acabando con sus depredadores, como por ejemplo las tortugas marinas, entenderemos el aumento.

Además la salinidad del agua les favorece. Épocas de sequía, ríos secos o que bajan con poca agua, evaporación por altas temperaturas hacen que el agua de mar esté más salada, sobre todo en el litoral, por eso son más frecuentes en las orillas.

3- Depredadoras de bañistas.

Las medusas son cazadores pasivos. Poseen unos tentáculos con células urticantes (nematocistos) y son capaces de detectar ligeros cambios de calor. Si pasamos cerca de ellas la temperatura del agua cambiará y cargarán sus dardos urticantes, pero solo los descargan por contacto, es decir si las rozamos. Nunca se acercan a nosotros.

4- La orina es el mejor remedio ante una picadura.

Algo totalmente falso. La orina no tendrá ningún efecto sobre nuestra piel y si tenemos una erupción incluso puede afectarla.

5- Aplicar agua dulce es la mejor solución ante una picadura.

Como hemos visto anteriormente es falso y además peligroso. El agua dulce no sólo puede extender las células urticantes, sino que, debido a las diferencias de presión osmótica, por su baja salinidad, hace estallar los nematocistos que queden en la piel, extendiendo aún más el veneno.

6- Exfoliar con arena la zona afectada.

Obviamente muy contraproducente. Exfoliar con arena crea erosiones en la piel, ya de por sí sensible por el sol. Aumentaríamos el riesgo por infecciones.

7- Aplicar hielo sobre la picadura.

Según lo citado en el comienzo, para ciertas especies de medusas sería contraproducente. Para otras igual sería bueno aplicarlo porque sirve para desinflamar la zona y calmar un poco el dolor, siempre y cuando la aplicación no sea directamente, ya que, como hemos hablado, el agua dulce afectaría a la zona, por lo que tendría que ser envuelto en alguna bolsa de plástico o material impermeable.

8- Salir inmediatamente del agua y secarse.

No se puede decir que sea totalmente falso. Según el estudio de la Dra. Yanagihara para las dos especies de cubozoos en cuestión, el agua de mar no es recomendable en cambio, según los científicos del ICM-CSIC el agua de mar es el mejor antídoto de intervención inmediata contra las medusas Pelagia noctiluca, puesto que no hace estallar las células urticantes y diluye el veneno. Siempre que no sea grave, recomendable permanecer entre 15 y 30 minutos con la zona picada en remojo.

9- No existen remedios en las farmacias contra las picaduras.

Pomadas con antistamínicos son una buena opción aunque, previamente nos deberían valorar la reacción que nos ha provocado la picadura y si somos alérgicos a los antistamínicos, etc. Para aplicar cualquier tipo de pomada hay que asegurarse que no queda ningún resto de tentáculo adherido. También existe el remedio recomendado por la Dra. Yanagihara, colocar Sting No More® Spray en la zona afectada porque inhibe la descarga de nematocistos y la actividad hemolítica posterior a las picaduras.

Sting No More® Spray

10- La picadura nunca será mortal.

Claramente sabemos que es incierto. La peligrosidad de la medusa varía de una especie a otra. También hay que tener en cuenta la reacción del individuo afectado, ya que éste puede ser alérgico y sufrir un choque anafiláctico, que si no es tratado a tiempo, le puede llevar a la muerte. La especie de medusa más peligrosa del mundo “Avispa de mar” o “Medusa de caja” Chironex fleckeri que habita en aguas australianas y por suerte no en las españolas, es un claro ejemplo.

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