Engordar no es solo culpa tuya

Hace un par de décadas se pensaba que nuestro cuerpo guardaba energía para las épocas de escasez y por lo tanto nuestra genética y la vida sedentaria podría ser la respuesta a la epidemia de obesidad que estamos sufriendo hoy en día. Sin embargo esta explicación ha demostrado no ser consistente tras observar la complexión de los seres que nos rodean. A poco que nos fijemos encontramos perros, gatos e incluso ratas gordas. Los hábitos de vida de una rata actual y una rata que viviera hace 50 años son prácticamente los mismos, entonces ¿Por qué ahora podemos encontrar una población de ratas más gruesas?

La respuesta a estas incógnitas parece indicar a un grupo de sustancias químicas, los obesogenos o disruptores hormonales, que también están muy relacionados con enfermedades como la diabetes tipo 2 y el cáncer. Buenas noticias, sabemos quiénes son y cómo actúan, malas noticias: están literalmente en todo lo que tocas, comes y bebes. Quizás si vives de una forma tremendamente ecológica aislado de plásticos, productos procesados, latas, tuberías y todo lo que puedas imaginar tus niveles serán más bajos, pero aun así te tendrás que enfrentar al hecho de que si tu madre estuvo en contacto con ellos cuando estaba embarazada (muy probable, la época del progreso y el plástico) eres proclive a sufrir sus efectos.

Pero pongámosle nombre a estos disruptores hormonales:

  • Bisfenol-A (BPA), se encuentra en cualquier plástico con el código 3 ó 7, por poner algunos ejemplos cotidianos, plástico protector del interior de las latas, tickets de la compra, botellas de agua y hasta hace poco en todos los biberones.
  • Ftlatalos (BBP, DBP, DEHP), nuestras mayores fuentes de exposición son las tuberías de PVC, los productos cosméticos, barnices y fármacos.
  • Tributilestaño (TBT) se encuentra en la pintura de los barcos ¿pero eso a mí que más me da? Pues bien te afecta si comes pescado o marisco especialmente.
  • Policlorobifenilos (PCB) en sistemas eléctricos, como aceite industrial, en general en la industria, así que no son los más habituales.
  • Dicloro difenil tricloroetano (DDT), fue un pesticida muy usado pero actualmente prohibido en la mayor parte del mundo ¿problema? Se acumula en los seres vivos y tarda mucho en degradarse por lo que lo que se fumigo hace 50 años sigue circulando.

Ninguno de ellos de por sí es un grave problema ya que se liberan en muy pequeñas concentraciones pero nuestro contacto con ellos es constante y además se acumulan y actúan en conjunto pudiendo magnificar los efectos.

Estos son algunos ejemplos pero realmente son muchos y cada día se descubren más, por lo general todos estos compuestos lo que hacen es atacar a la producción de hormonas, actúan como ellas, hacen que se generen más células grasas durante la gestación afectando a los genes y pudiendo transmitirse durante varias generaciones, desembocando en la situación actual.

*Productos de uso cotidiano con disruptores hormonales.

Erradicar la presencia de estas sustancias de nuestras vidas hoy por hoy es imposible pero siempre hay ciertos tipos que nos pueden ayudar, especialmente en el caso de las embarazadas:

  • Siempre que sea posible elige cristal, cerámica o acero inoxidable para los alimentos y bebidas
  • Evita los alimentos en lata especialmente si son ricos en grasa (paté, mantequilla, conservas en aceite)
  • Evita calentar tanto las latas como los plásticos, si lo haces se liberan más químicos a la comida.
  • Opta por cosmética natural en vez de la química, el aloe y el aceite de oliva hacen milagros.
  • Después de tocar tickets de supermercado, bolsas de plástico y embalajes lavarse bien las manos.
  • Lavar los alimentos antes de consumirlos incluso cuando vengan en bandejas ya preparados.

A pesar de esto gran parte de la responsabilidad cae sobre nosotros ya que los obesogenos nos pueden hacer engordar o dificultar la pérdida de peso, pero nuestro papel a la hora de llevar un estilo de vida saludable tiene un peso mayor.

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