La inteligencia de las ciudades

Hoy en día se emplea con asiduidad el término smart. Tenemos varios ejemplos en nuestro día a día, como Smartphone, Smartbox, Smartwatches, etc. Seguramente esto es una estrategia del marketing empresarial de demostrarnos lo inteligente que son estos productos y a la moda actual. Sin embargo hay un concepto que apareció hace algunos años que va más allá de vender un producto, se trata de las ciudades inteligentes o de Smart Cities.

La evolución de las ciudades va encaminada hacia la habitabilidad. Este echo parece absurdo, ya que las ciudades son lugares donde habitar y deben estar diseñadas para ello. Nada más lejos de la realidad. La planificación de las ciudades durante los último 70 años ha dejado mucho que desear, dejando por ejemplo calles sin aceras peatonales, barrios sin zonas verdes ni aparcamientos, edificios mal aislados, desconexión del transporte público, polígonos industriales dentro de la ciudad, y un largo etcétera.

Ejemplo de mala planificación (Bangkok, Tailandia)

Para solucionar estos problemas se han puesto los ojos en las nuevas tecnologías, que si bien pueden ayudar, no pueden solucionar los problemas que sufren las ciudades. Esto únicamente se consigue mediante la planificación y décadas de esfuerzos e inversiones.

Pero volviendo a las nuevas tecnologías, ¿cómo pueden ayudarnos a hacer las ciudades más accesibles al ciudadano?

Para empezar, una ciudad smart o inteligente, no es aquella la que te dice lo que tienes que hacer, sino aquella a la que le puedes preguntar la mejor forma de hacer lo que deseas. Este concepto se entiende mejor si pensamos en un teléfono fijo y en un móvil. Antiguamente, cuando te llamaban al teléfono fijo, no tenías forma de saber quien te llamaba, así que lo tenias que coger para averiguarlo, sin embargo, con la aparición de los teléfonos mas modernos, el propio teléfono reconoce el número y te dice quien es (novia, hermano, jefe), y dependiendo de tu estado de ánimo puedes decidir si contestar o no

La evolución de los teléfonos es similar a la que sufren las ciudades

Pues bien, con las ciudades está pasando exactamente lo mismo, y voy a poner como ejemplo el transporte público. Antiguamente, cuando querías hacer transbordo de un autobús a otro y no eras oriundo de la ciudad, tenías que estar preguntando a los transeúntes y rezar para que alguno te ayudara. Sin embargo, ahora te descargas una aplicación a tu smartphone y puedes ver las líneas que te interesan.

Esto es solo un ejemplo de una realidad que ya está muy extendida en las ciudades. Seguro que muchos de vosotros estaba caminando por la calle cuando a visto una arqueta abierta, una papelera rota, una farola que no funciona, etc. Pues gracias a las nuevas aplicaciones existenentes es posible hacerle una foto a cualquier desperfecto que encontremos en la ciudad y enviárselo a nuestros ayuntamiento para que actúe en consecuencia.

Ahora vamos a hablar de aquellas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) que ayudan a gestionar mejor las ciudades, con el consiguiente ahorro para el bolsillo del ciudadano. Pero, ¿Qué son las TIC? Son un conjunto de tecnologías desarrolladas para gestionar la información y comunicarla a aquellos lugares donde es necesaria.

Existe tanta información disponible que hace falta aprender a transmitirla y procesarla

Las TIC tiene mucha aplicabilidad en las ciudades, y ayudan tanto al ciudadano como a los Ayuntamientos a conseguir una ciudad más accesible. Algunos ejemplos de implantación de TIC en las ciudades son los siguientes:

  • Monitorizar los cuadros de luz de las farolas. Se mejora el mantenimiento y se pueden controlar a distancia, mejorando la eficiencia energética.

  • Monitorizar el riego de las zonas verdes. Se riega acorde a la humedad que necesitan las plantas y se evitan perdidas, mejorando el uso del agua.

  • Medición de la calidad atmosférica a tiempo real. Esto permite a las autoridades locales aplicar planes de emergencias y a los ciudadanos decidir si se exponen a esos niveles de contaminación.

  • Monitorizar el volumen de los contenedores de RSU y selectiva. Se mejora la frecuencia de recogida y la correcta ubicación de los contenedores.

Como mencioné al principio, una ciudad inteligente debe responder al ciudadano a cualquier pregunta que haga, y para ese propósito las TIC son muy útiles, pero una ciudad inteligente también debe responder a preguntas que los ciudadanos aún no han hecho. Para conseguir esto es necesario la planificación.

La estrategia y la planificación son muy importantes para crear una ciudad habitable

La planificación de una ciudad se tiene que hacer de forma participativa, para que los ciudadanos puedan elegir el modelo de ciudad en la que quieren vivir. Para esto existen varios instrumentos como recoger sugerencias, habilitar periodos de consulta pública, pedir información a las asociaciones interesadas, pero la herramienta más importante es la transparencia.

La transparencia en el proceso de planificación de las ciudades permite que los ciudadanos sepan el rumbo que está tomando la planificación de la ciudad y facilita el proceso de participación en el. De esta forma el ciudadano puede elegir el modelo de ciudad que desea.

La transparencia permite al ciudadano comprobar que las cosas se hacen como se tienen que hacer.

Cuando hablo de planificación de la ciudad, no me refiero únicamente a grandes planes como un Plan General de Ordenación Urbana o un Plan Estratégico, sino que también incluyo planes sectoriales como el Plan de Fomento de la Bicicleta o el Plan de Arbolado Urbano, ya que todos (grandes o pequeños) contribuyen a crear esa ciudad perfecta que todos buscamos, la utopía urbana.

Sin embargo, no todo es participación ciudadana, dentro del proceso de planificación debe existir un equipo técnico cualificado que pueda elaborar un Plan acorde a las necesidades de la ciudad, los requerimientos ambientales, legales, sociales etc. Para ello, los técnicos necesitan información, y aquí las TIC vuelven a ser muy útiles, ya que permiten a los técnicos priorizar los objetivos que se deben cumplir para mejorar la habitabilidad de la ciudad.

Durante décadas nuestros políticos nos han vendido grandes proyectos que iban a poner nuestra ciudad en el mapa, e iban a solucionar los problemas de los ciudadanos (ver este ejemplo tan ilustrativo), sin embargo ahora la justicia está demostrando que lo hacían para quedarse unos cuantos millones de euros (Post-JesúsGil) o pesetas (Pre-JesusGil).

En todo el mundo se sigue apostando por proyectos megalómanos (Hainan, China)

Para evitar caer en los mismos errores, es necesario apostar por las nuevas tecnologías, la participación ciudadana, y contar con un equipo técnico preparado e independiente, que rehuya de los grandes y megalómanos proyectos, que solo crean un agujero en las arcas municipales, y que apuesten por pequeños proyectos, que llevados a cabo poco a poco, cambiarán nuestras ciudades a medio-largo plazo.

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